Descripción

El Modelo Integral de Comunicación Pedagógica es una propuesta de formación transversal en intervención socioeducativa con la que el CREFAL, se suma a la tarea de propiciar la consecución de la inclusión educativa que se plantea el gobierno federal en la educación básica, para junto con los estados y municipios coadyuvar en:

  • Enfrentar los desafíos por igualar las condiciones de cobertura.
  • Eficientar la profesionalización docente.
  • Generar condiciones de mejora en la infraestructura.
  • Promover la participación social de los padres de familia y de diversos sectores involucrados con la educación.

En la actualidad, la llamada sociedad del conocimiento demanda que las personas productivas sean capaces de generar, utilizar y compartir conocimientos de un modo eficaz sobre un continuo social de constante transformación. Es en este acontecer que el aprendizaje formal sobrepasa las aulas para matizarse en un factor educativo que lleva a un cambio en las mentalidades que transita hacia un aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Con esta referencia sobre la necesidad y demanda social para el campo de la educación, el Modelo Integral propone potencializar los aprendizajes formales, no formales e informales, con estrategias, métodos y técnicas de aprendizaje para la atención específica de necesidades educativas mediante tres ejes fundamentales que toman como base a la lectoescritura, las comunidades de aprendizaje y comunidades letradas, en donde la alfabetización y analfabetismo pierden categoría, para transformarse en ámbitos y ambientes de colaboración para la constante y permanente construcción de conocimientos provistos de sentido y significado.

Caracterización y objetivos

El Modelo Integral está destinado para que instancias del gobierno federal, estatal y municipal en sinergia con autoridades educativas y escolares; brinden un panorama pedagógico que fortalezca a la calidad en la educación básica, mediante una formación integral en intervención socioeducativa que involucra la participación activa y dinámica de jóvenes y adultos desde otros ámbitos como la familia y la comunidad. Se identifican como beneficiarios directos de la aplicación, a las niñas y niños inscritos en los tres niveles de educación obligatoria y los integrantes de la comunidad escolar; mientras que sus familias y habitantes locales, cercanos a las escuelas, son los beneficiarios indirectos de los resultados esperados.

En un marco de colaboración, cooperación y gestión interinstitucional, el modelo busca propiciar un cambio transformacional desde las escuelas primarias, con el propósito de contribuir en el logro de una educación integral con padres de familia, docentes y demás jóvenes y adultos implicados, para así responder a la exigencia de implementar estrategias que garanticen la permanencia y adecuada trayectoria académica de las niñas y niños, y que en consecuencia, tengan como resultado la efectiva conclusión de su educación básica.

Frente a este reto educativo, el Modelo Integral se plantea como desafíos:

  • La construcción de ambientes educativos para un mejor y mayor acceso del conocimiento, que tengan como propósito favorecer la continuidad en la aplicación de los aprendizajes entre la escuela y la vida cotidiana con la familia y la comunidad.
  • La formación de actores educativos en la aprehensión de estilos flexibles de comunicación que los lleve a interactuar de manera eficiente con los beneficiarios –agentes educativos-, mediante un efectivo desarrollo de su potencial cognitivo, afectivo y conductual para la educación.
  • La implementación de estrategias de intervención que, desde el ámbito escolar, propicien el involucramiento de jóvenes y adultos integrantes de las familias y las comunidades locales, en el ejercicio de una educación que trasciende a las aulas.

En este contexto de intervención socioeducativa, el Modelo Integral se define como:

  • Una estrategia de formación intergeneracional (niñas, niños, jóvenes y adultos) en apoyo a la educación básica.
  • Un puente para la vinculación del aprendizaje formal e informal que genera procesos y ambientes de intervención socioeducativa.
  • Una vía de interlocución que favorece la participación social entre la familia y la comunidad con otros sectores asociados.
  • Un mecanismo de intervención que articula escuela, familia y comunidad.
  • Un sistema que genera procesos de autogestión y autonomía en escuelas con rezago educativo y marginación social.

En esta perspectiva de enseñanza-aprendizaje informal, niñas y niños desde sus primeros años de vida escolar, también forman parte en la estrategia de intervención convergente, heterogénea, contextualizada; ampliamente aplicativa con los actores y agentes educativos que se involucran.

Impacto institucional

La flexibilidad de aplicación del Modelo por etapas con posibilidad de réplica, permite a sus destinatarios tomar decisiones de acuerdo con las necesidades básicas y/o prioritarias que en función del logro educativo, sean detectadas en las escuelas. El número de escuelas por abarcar depende de la capacidad de atención en infraestructura y metas por alcanzar por las instancias interesadas. La cobertura total en la implementación de sus seis áreas de atención (componentes) que comprende el modelo, lleva al cumplimiento de los estándares de calidad educativa para la certificación de actores, agentes educativos y escuelas en tres niveles de aplicación.

Resultados del proyecto:

 

Para citar alguno de los materiales educativos que se presentan, le recomendamos el siguiente formato de acuerdo al título que corresponda: 
Tapia, María del Socorro (2015). Los 10 Quehaceres de nuestra familia. En:
http://www.crefal.edu.mx/crefal25/index.php?option=com_content&view=article&id=280&Itemid=573

 

Responsable del Proyecto
Dra. María del Socorro Tapia
Contacto: mstapia@crefal.edu.mx

 

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