Marta Acevedo (México)
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A los cinco años fue reina de las abejitas;
- a los diez había leído el Tesoro de la Juventud al derecho y al revés;
- a los quince se había terminado media biblioteca de su papá (menos los libros de medicina);
- a los veinte estudiaba Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM;
- a los veinticinco, estaba casada con un astrónomo que hacía su doctorado en Cal Tech y ya tenían dos hijos; dentro del proyecto Supernova Research del Observatorio de Monte Palomar, como asistente del Dr. Zwicky, descubrió una supernova;
- a los treinta fue fundadora de la nueva etapa de Radio Educación, y había comenzado una maestría que no prosiguió en el Centro de Estudios Educativos para reforzar la producción de Radioprimaria, serie especialmente hecha para las escuelas rurales;
- a los treinta y cinco seguía en Radio Educación: hacía series para otros grupos de edad – niños sobre todo- y para otros grupos sociales –los alumnos de la Primaria Abierta: mujeres, soldados, pequeños comerciantes y trabajadores;
- a los cuarenta fue subdirectora general de Radio Educación y trabajó los últimos quince meses del quinquenio para el Programa Cultural de las Fronteras haciendo talleres de capacitación en la producción de 32 series de radio en 8 ciudades fronterizas del norte del país;
- a los cuarenta y cinco había pasado al terreno de las publicaciones: era Jefe del Departamento de Literatura Infantil de la Subsecretaría de Cultura; con la experiencia anterior propuso dirigir la producción de libros de la SEP a los destinatarios naturales: los niños de las escuelas públicas y diseña el proyecto de Libros del Rincón para los Rincones de Lectura, libros diversos para cada aula de las escuelas públicas. Edita libros y materiales no sólo para niños sino para padres y maestros de esas escuelas, pues ¿cómo formar lectores, crear un ambiente alfabetizador, si los adultos más cercanos no tienen otra idea, otra práctica de la lectura? edita 498 títulos en nueve años;
- a los cincuenta y cinco trabaja en la Feria del Libro de Guadalajara, hace una corta estancia en el PEMBI de Quetzaltenango, Guatemala, donde comienza a diseñar libros para niños indígenas; en 1997 entra a trabajar a La Jornada donde comienza con la edición de un calendario maya y propone un suplemento de educación ciudadana para niños, el UnDosTres por mí;
- a los sesenta ya tiene cuatro nietos y cuatro libros para niños indios en seis lenguas, sigue con el UnDosTres por mí, al que UNICEF le dio en noviembre de 2003, el Premio Iberoamericano de Comunicación por los derechos de la niñez y la adolescencia;
- a los 65 deja de editar el suplemento para niños pues La Jornada decide cerrar cinco de sus suplementos. El UnDosTres por mí llegó al número 400. Tiene editados ya trece libros en distintas lenguas originarias, el último Las Ollitas, está en mayo, yaqui, guarijío (en peligro de extinción), náhuatl del norte de Veracruz, maya, tzeltal y zapoteco de la Sierra Sur.
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